Distancia
Desnivel
Cota inferior
Cota superior
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Nuestra ruta es un compendio casi completo de todos los rasgos diferenciales de esta diversa tierra de castillos. Proponemos un itinerario de 117 kilómetros y unos 1.138 metros de desnivel con casi un 65% de pistas sin asfaltar. Situamos el inicio en Ponts, localidad que, a pesar de pertenecer a la Noguera, se convierte en el punto de partida ideal por sus facilidades logísticas y de servicios.
Desde Ponts, la ruta toma rumbo sudeste hacia Vilanova de l’Aguda, donde encontramos los dos primeros repechos del itinerario, de menos de tres kilómetros de largo. Superado este inicio, los caminos nos conducen hasta Sanaüja, aproximadamente en el kilómetro 20, una villa que nos recibe con la imponente silueta de su Castillo, uno de los grandes símbolos patrimoniales de la zona.
A partir de ahí, la ruta alterna pistas y pequeñas carreteras por el característico terreno ondulado segarrenco. Siempre en dirección sur y avanzando en paralelo al río Llobregós, encontraremos un magnífico Mirador sobre la vega, el lugar ideal para observar cómo el río se ha abierto paso de forma natural entre las colinas del entorno.
A la altura del kilómetro 30, giramos hacia la izquierda dejando la población de Biosca a un lado, para encadenar varias subidas. No son ascensiones demasiado largas, aunque la tercera de ellas, la que nos lleva hacia Vicfred, tiene cerca de 3 kilómetros y un tramo central exigente que supera el 10% de pendiente.
Una vez en Vicfred, damos un giro de 180 grados en dirección a Guissona, uno de los municipios más importantes y dinámicos de la comarca, justo antes de cruzar el ecuador de la ruta. Desde aquí, el itinerario reanuda el rumbo hacia el sur para dirigirse a la capital de la comarca: Cervera. Éste es el punto más meridional del recorrido, y la ruta nos invita a atravesar su casco histórico, donde destaca de forma monumental su famosa Universidad.
A partir de aquí, emprendemos el rumbo norte de regreso a Ponts, pasando por Montcortès, una pequeña localidad dominada por su imponente castillo. Continuamos avanzando por paisajes ondulados de pequeñas y suaves colinas, donde el terreno nos da tregua antes de afrontar los últimos kilómetros.
Hacia el kilómetro 93 de la ruta, nos topamos con las Pletes de les Pallargues, un espacio singular de arquitectura popular vinculado tradicionalmente al uso ganadero y al pastoreo. A través de suaves colinas que no superan el kilómetro de longitud, nos plantamos en Vilamajor, una villa inconfundible gracias a la torre redonda de su castillo y al ábside románico de la iglesia de Santa Maria de Vilamajor.
A partir de este punto, sobre el kilómetro 102, el itinerario comienza a descender poco a poco de regreso a Ponts, donde accederemos finalmente superando una última subida de un kilómetro a través de una última pista de tierra, cerrando así esta gran excursión por la Segarra.